Gunther, en algunas ocasiones me has comentado que no te gusta calificar a tus experiencias como “tántricas”. ¿podrías explicarme esto?

Sí, mira, la propia expresión “sexo tántrico” es un imposible. Si tienes sexo, no haces Tantra, y si haces Tantra, no hay sexo en absoluto. Son dos cosas que pertenecen a niveles de conciencia diferentes.  Lo que ocurre es que en una experiencia tántrica genuina, en la que sientes la Conciencia, o la Libertad, o como gustes llamarlo, desde fuera la gente creerá que hay sexo, sólo porque ven a dos cuerpos desnudos juntos. Esto es falso. No hay sexo ahí.

¿Por qué?

Pues porque el foco no es el sexo. La calidad de tu energía no es sexual, aun incluso cuando haya penetración. Estás en otra dimensión. Eres Libre, y sientes tu cuerpo sutil y el de tu pareja unidos en el Ahora. Esto es comunión. Esto es hacer Uno de dos. Incluso estás más allá del Uno. Sólo esto se puede considerar Amor Eterno, Amor en Libertad.

Actualmente hay muchos adeptos al tantrismo.

Voy a ser un poco crudo ahora, María. Lo que hay es mucha soledad, y mucha búsqueda de pareja convencional, debidamente camuflada bajo una apariencia espiritual. ¡Y no hay nada malo en desear pareja! Pero esos antros que se llaman “seminarios y encuentros de tantra” son el equivalente New Age a los bares de copas y las salas de baile. A mí me parece muy bien que busques pareja, pero entonces sé más humilde y busca pareja, sin revestir eso con términos engañosos. Debido a esa clase de cosas los términos Tantra, Libertad, Amor… están contaminados.

Van a por sexo, entonces.

Incluso los llamados gurús tántricos lo que buscan básicamente es el trasero de sus alumnas. ¡Y de nuevo me parece bien! Que lo digan abiertamente: “Mira, chica, necesito echar un polvo, ¿te apetece?”

Entiendo, Gunther. Es una conducta hipócrita.

Hay algunos adeptos sinceros, por fortuna. Si tú alguna vez experimentas la Libertad del Amor, María, sabrás inmediatamente que no tiene nada que ver con el amor libre, el cual es un escape de la soledad interna. La Libertad del Amor es precisamente ir al encuentro de esa magnífica y terrible Soledad. Muy pocos pueden soportar la cantidad de desengaño que hace falta para acceder al Amor con mayúscula. Y es que antes de acceder a ese Amor tienes que haber experimentado la muerte del amor convencional, del amor emocional y sentimental. Por eso yo afirmo que el Tantra genuino es una experiencia muy poco común.

Creo que este es el peligro de ciertas experiencias místicas relacionadas con el sexo…

Si, es eso exactamente. La experiencia tántrica es una experiencia mística en compañía de tu pareja, y esto provoca que rápidamente se la pueda calificar de mundana o pervertida por parte de personas que tienen problemas emocionales relacionados con la sexualidad. Por esto el tantra ha sido duramente atacado a lo largo de los siglos, y se ha practicado bajo estricto secreto. Ahora bien, hoy tenemos el problema inverso: el tantra se usa como excusa para tener sexo. Se invoca a la Libertad con mayúscula cuando lo que se busca en realidad es la minúscula libertad de acostarse con quien tengas delante. Se invoca al Amor para camuflar al mucho más prosaico amor emocional. Se invoca a la Conciencia cuando lo que hay es sólo sensación de placer físico. ¡Desde luego, todo se vuelve mucho más sencillo si te vas tú solo a meditar a una cueva! Por eso muchos místicos han mutilado su sexualidad: ¡problema resuelto! Sin embargo, uno no puede decidir en qué momento y circunstancia va a ser asaltado por una experiencia mística.

¿Ese ha sido tu caso?

Yo no busqué una experiencia tántrica. Yo le dije a mi amiga: “¡Quiero una noche loca contigo!” Ella aceptó y sucedió Eso. Yo he experimentado Eso de varias formas, en soledad. Pero esa tarde lo experimenté en compañía de una mujer con una tremenda capacidad de contactar con su cuerpo sutil. Mi percepción de todo esto es que las experiencias místicas suceden (si estás capacitado para ello), sin importar demasiado el contexto. Cuando vislumbras la Conciencia sentado en una piedra en un río, la experiencia se tiñe sutilmente, por así decirlo, y cuando sales de ella la calificas de “Belleza”. Cuando vislumbras la Conciencia en compañía de tu pareja, expresarás después la experiencia como “Tantra”. Pero ¿sabes, María?, creo que en el fondo se trata siempre de la misma experiencia mística.

Vale, así que si quiero sexo, mejor me busco un hombre “normal”.

¡Definitivamente! No te creas lo que cuentan los libros Nueva Era sobre el placer aumentado y los orgasmos múltiples, en una experiencia tántrica genuina no vas a encontrar esto.

¡Vaya, todos dicen que el tantra aumenta el placer!

Si el placer físico aumenta, es que estás bajando a niveles de conciencia cada vez más básicos. Esto que voy a decir tampoco va a ser del agrado de todos, María: a medida que alcanzas estados de conciencia más elevados, el pacer asociado a cada actividad de tu vida disminuye. Simplemente, porque la energía que tenemos es limitada, y se ha de repartir entre todos esos niveles. Imagina una vela encendida en una habitación. Ahí brilla intensamente. Pero ahora imagina que se abre el techo y el suelo, y tienes debajo de ti y encima de ti varias habitaciones más, en diferentes pisos o niveles. Ahora la vela iluminará débilmente los nuevos espacios. En el caso de la comida o del sexo, si quieres sentir en toda su potencia original el tremendo e inocente placer biológico que generan, deberías volver a ser una neanderthal. Puesto que sólo hay un nivel, una sola habitación pequeña y cerrada, cuando comas o hagas el amor toda tu energía se focalizará en esa actividad. ¡Eso es justamente lo que nos pasaba cuando éramos unos homínidos! Sin embargo, cuando evolucionas y comienzas a incluir nuevos estadios de conciencia en tu ser, tu energía se tiene que repartir entre tus nuevas adquisiciones: emociones, creencias, sentimientos… cosas que consumen ingentes cantidades de energía y que en consecuencia, dejan menos para cada una de tus actividades…

¡Eso es frustrante, Gunther!

Sólo es frustrante para un ego que en realidad sigue buscando perpetuar e intensificar el placer. Y eso es lo que son la mayoría de adeptos a la Nueva Era: buscadores de placer físico, que elevan erróneamente a la categoría de divino. Lo cierto es que es perfectamente posible reducir temporalmente la profundidad de tu conciencia y de esta manera sentir más placer. Esto lo puedes hacer con meditaciones guiadas o con drogas. Esto es lo que sucede en muchísimos antros New Age: vuelven a ser neanderthales.

¿Y si realmente mi conciencia se amplía?

Entonces el placer asociado a cada una de tus funciones corporales va a relativizarse, a diluirse, en aras de un placer que será mucho más sutil. Será menos satisfactorio para lo que espera tu mente, pero mucho más satisfactorio para esos otros niveles de conciencia que tenías dormidos. Por esto hay que ir con mucho cuidado cuando se promete una “gran satisfacción” en las experiencias místicas. Hay satisfacción, pero es de otro orden. Una puesta de sol es belleza, mientras que vislumbrar Eso mientras la contemplas disminuye esa belleza pero surge la Belleza con mayúscula, algo que es mil veces más “satisfactorio”, ¡pero sólo para tus niveles elevados de conciencia!

Vale, esto me hace repensar lo que busco…

La mente sólo puede pensar en términos de perpetuación del placer. Por esto el crecimiento espiritual genuino no es fácil. Por eso las experiencias místicas reales son poco comunes. Es imprescindible un des-engaño a gran escala en el colorido mundillo de la Nueva Era. Sólo entonces podrá comenzar el viaje.

 

ECOnsumo.es

Terapias Alternativa: http://www.guntheremde.com/p/quieres-hacer-tantra-primero-lee-esto.html

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